

Alejandro III el Magno
Rey de Macedonia (336-323a.C.)
Nació el 20 de septiembre de 356 a de C. en Pela, antigua capital
de Macedonia. Hijo de Filipo II, rey de Macedonia, y de Olimpia, princesa
de Epiro. Aristóteles fue su tutor. En el verano del año 336
a.C. su padre fue asesinado y subió al trono de Macedonia. Marchó
sobre Tesalia, donde los partidarios de la independencia habían obtenido
el control, y restauró el dominio macedónico. Restableció
su posición en Grecia y un congreso de estados en Corinto lo eligió
comandante del Ejército griego para la guerra contra Persia. En el
335 a.C. dirigió una campaña brillante contra los rebeldes tracios
cerca del río Danubio. A su regreso a Macedonia, reprimió en
una sola semana a los ilirios y dardanelos cerca del lago Pequeño Prespa
y después se dirigió hacia Tebas, que se había sublevado.
Arrasó la ciudad y sólo respetó los templos y la casa
del poeta Píndaro, esclavizando a unos treinta mil habitantes capturados.
Inició en el 334 a.C. una guerra contra Persia, tras cruzar el Helesponto
con un ejército de unos 365.000 hombres de Macedonia; sus oficiales
eran macedonios, incluidos Antígono (más tarde Antígono
Monoftalmos), Tolomeo (más tarde Tolomeo I) y Seleuco (más tarde
Seleuco I). En el río Gránico, cerca de la antigua ciudad de
Troya (hoy Turquía), atacó a un ejército de 40.000 persas
y griegos hoplitas. Vencieron al enemigo, y tan sólo perdió
110 hombres. Continuó avanzando hacia el sur y se encontró con
el ejército principal persa, bajo el mando de Darío III, en
Isos, en el noroeste de Siria. Según la tradición, el ejército
de Darío se estimaba en 500.000 soldados. La batalla de Isos, en el
año 333 a.C., finalizó con la victoria de Alejandro. Aunque
cortó la retirada, Darío huyó, abandonando a su madre,
esposa e hijos a Alejandro, quien les trató con respeto debido a su
condición de familia real. Tiro, un puerto marítimo muy fortificado,
ofreció una resistencia obstinada, pero lo tomó por asalto en
el 332 a.C. después de un asedio de siete meses. Capturó Gaza
y pasó a Egipto, donde fue recibido como libertador. Estos acontecimientos
facilitaron el control de toda la línea costera del Mediterráneo.
En el 332 a.C. fundó en la desembocadura del río Nilo la ciudad
de Alejandría, que se convirtió en el centro literario, científico
y comercial del mundo griego. Cirene, la capital del antiguo reino de Cirenaica,
en el norte de África, se rindió a Alejandro en el 331 a.C.,
extendiendo sus dominios a todo el territorio de Cartago. En la primavera
del 331 a.C. peregrinó al gran templo y oráculo de Amón-Ra,
el dios egipcio del Sol a quien los griegos identificaron con Zeus. Se creía
que los primeros faraones egipcios eran hijos de Amón-Ra, y Alejandro,
el nuevo dirigente de Egipto, quería que el dios le reconociera como
su hijo. Partió hacia el norte, reorganizó sus fuerzas en Tiro
y salió hacia Babilonia con un ejército de 40.000 infantes y
7.000 jinetes. Cruzó los ríos Éufrates y Tigris y se
encontró con Darío al frente del ejército persa, que
sufrió la derrota en la batalla de Arbela (Gaugamela) el 1 de octubre
del 331 a.C. Darío huyó al igual que hizo en Isos y un año
más tarde fue asesinado por uno de sus propios colaboradores. Babilonia
se rindió después de Gaugamela, y la ciudad de Susa, fue conquistada.
Más tarde se dirigió a Persépolis y tras hacerse con
los tesoros reales, quemó la ciudad. Cruzó el río Indo
en el 326 a.C. e invadió el Punjab, alcanzando el río Hifasis
(hoy Bias); en este punto los macedonios se rebelaron, negándose a
continuar. Entonces construyó una flota y bajó navegando el
Hidaspo hacia el Indo, alcanzando su delta en septiembre del 325 a.C. La flota
continuó hacia el golfo Pérsico. Cruzó el desierto de
Susa en el 324 a.C. Llegó a Babilonia en la primavera del 323a.C.,
pero murió el 18 de mayo de 323 .C. posiblemente de fiebres tifoideas
o de un colapso hepático. Tras dos años de disputas se preparó
una carroza funeraria para trasladarlo a la ciudad griega de Ege (Macedonia).
Entre tanto, su cuerpo se mantuvo conservado gracias que fue sumergido durante
ese tiempo en miel. Alejandro expresó su deseo de ser enterrado en
Alejandría o en Siwa, ciudad egipcia situada al noroeste del país.
Cuando todo estaba dispuesto para su traslado a Macedonia, Tolomeo, gobernador
de Egipto y amigo de Alejandro atacó la comitiva y se apoderó
del cadáver de su rey dispuesto a hacer cumplir su deseo sobre el lugar
de su enterramiento. Envió primero el cadáver a Menfis donde
fue enterrado según la constumbre macedonia (Pausanias) y posteriormente
fue llevado a la ciudad de Alejandría.
